Wednesday, January 31, 2007

La tierra del chocolate, los relojes y el NO-euro

Ginebra (Suiza)

Durante mi viaje a Francia tuve la oportunidad de cruzar la frontera a Ginebra.

Tuesday, January 30, 2007

Ciudad para burócratas

Brasilia (Brasil)

Capital de la nación más grande de Sudamérica.

Sunday, January 28, 2007

Segundas partes, son buenas

Porto Alegre (Brasil)
II

Y volvió. En enero de 2003 se dio cita nuevamente el Foro Social Mundial (FSM) en Porto Alegre, por tercera vez. Y yo volví a ir, por segunda.

Argentina

¿Por qué las banderas son como son? ¿Siempre fueron así? ¿La bandera argentina fue siempre la misma? Yo recuerdo que cuendo era chico no tenía sol generalmente, pero ahora simepre lleva sol... Parecen preguntas tontas, pero no siempre lo son. La heraldica tiene su significado, y en ello no es lo mismo pintar nu escudo (o una bandera) de un color o de otro, adornarla con un simbolo cualquiera o buscar unos muy precisos. De hecho, cada cosa significa algo.

Algunas bnaderas resultan más originales que otras. Y no digo más "lindas", sino más originales. La gran mayoría no cambia mucho de las franjas orizontales o de las bandas verticales. La gran mayoría tiene tres colores, o dos. Pero algunas rompen el esquema y no sabemos por qué es. Como tampoco sabemos el significado de las que siguen ese "esquema".

La idea de algunos de estos posteos es precisamente aportar algún conocimiento más de por qué las banderas (o los escudos) de los países que visitamos (o que podemos visitar) son como son. Y esto es lo que nos han dicho los lugareños o lo que hemos podido averiguar...

Y para empezar, lo hacemos por casa: Argentina.

Todos sabemos en mayor o menor medida que el Gral. Manuel Belgrano fue el creador de la bandera. Lo que no sabemos es de cual. La leyenda cuenta que Belgrano (general por casualidad y militar por la fuerza, ya que su profesión era la de abogado) creó la bandera celeste y blanca a orillas del río Paraná e inspirándose en los colores del cielo. Esta es la historia que nos repiten una y mil veces durante la escuela primaria, la cual adolesce de varios detalles, es en parte verdad y en parte mentira: como lo es la Historia en sí en cualquier lugar del mundo.

Belgrano fue un abogado que ocupó cargos impositivos durante el virreynato de Cisneros (último Virrey del Plata), haciendo modificaciones profundas a la conservadora estructura de prebendas para las familias acomodadas y hacendados. Es que Belgrano era un jóven ungido en las ideas revolucionarias inspiradas en la Revolución Francesa, pero con vuelo propio. De hecho, será uno de los cuadros políticos más importantes de la Revolución de Mayo de 1810.

Luago del alzamiento revolucionario e instalado el Cabildo del 25 de Mayo de 1810, y con él la Primera Junta de Gobierno, la Junta de Mayo decide enviar a sus mejores cuadros a llevar la revolución más allá de Buenos Aires, para extender el foco revolucionario pero para tambien alejar y reprimir a los enemigos realistas. Así la Junta envió a Belgrano (vocal de la misma) en una campaña al Paraguay, por entonces realista.

El genio de Belgrano no se caracterizaba por sus dotes militares, sí por su administración, su fervor y sus ideales. Su ejército sufrió derrotas en el Paraguay y algunas victorias. Al regreso de la campaña y camino hacia Buenos Aires, Belgrano advirtió que hacía falta una insignia que identificara a las tropas propias de las del enemigo. Fue entonces cuando diseñó -y esto sí a orillas del río Paraná- una bandera bicolor: celeste y blanca.

Los colores no eran para nada azarosos. La Revolución de Mayo había sido muy cautelosa al momento de expresar sus ánimos contra la corona española, en tiempos en que Napoleón Bonaparte había ocupado España y arrestado al Rey Fernando VII. Declarar la independencia de España en las colonias podía llegar a activar la política defensiva de la Santa Alianza, formada por las viejas monarquías europeas, entre ellas la poderosa Inglaterra, aliada de los revolucionarios porteños para quebrar el monopolio comercial de los españoles en estas latitudes. Alertar a los españoles de una revolución independentista contra el Rey Fernando, equivalía a despertar un serio conflicto diplomático con la Europa monárquica y poner a Inglaterra de un aliado de los criollos a enemigo en forma casi automática. Es por ello que, si bien la Primera Junta de Gobierno patrio se formó en 1810, la independencia recién se proclamaría en 1816.

Los colores elejidos no eran porque sí, como dijimos. El reclamo en estas tierras eran similares a los reclamos de las Juntas Populares de Sevilla, Córdoba o Cádiz en la península hibérica: depuesto el Rey, la soberanía volvía a recaer en el pueblo (conceptos muy rousseaunianos), por lo que éste se asía del poder y debía echar a los usurpadores franceses para reponer al Rey en el trono. De este modo, la Buenos Aires colonial formaba su propia Junta de Gobierno en defensa del Rey Fernando y no en su contra, al menos en los primeros dichos.

Fernando VII era monarca de la casa de Borbón, originalmente una dinastía francesa, pero llegada al trono español hacía muchísimo tiempo atrás. Precisamente, los colores de la casa de Borbón eran celeste y blanco, en tres franjas. Los cuadros de Goya que retratan al rey sirven de testigos.

Es por ello que Belgrano tomó dichos colores: eran fáciles de distinguir del pabellón enemigo (blanco y rojo) y al mismo tiempo eran los colores de "su Majestad" el Rey Fernando. No obstante, en un principio la bandera no tuvo su forma actual, sino que mantuvo la insignia en dos campos igualmente divididos y en forma vertical. Esta forma es la que tomarán otros ejércitos, como el Ejército de los Andes del Gral. José de San Martín, para portar en sus campañas. La misma sería adornada con la primera versión del escudo nacional, tomado a su vez de la bandera del Ejército del Norte (blanca, tan sólo con el escudo), comandado también por el Gral. Belgrano.

Recién la bandera aprobada por el Congreso de Tucumás de 1816, que declaró la independencia, será la de las tres franjas, pero sin el sol.

La bandera con el sol, recién aparecerá en 1818, pero con sus colores alterados. El sol es tomado, obviamente del escudo nacional. Pero no se sabe bien el orígen de ese sol. Los manuales de escuela (los mismos que dicen que Belgrano se inspiró en el cielo para crear la bandera) dicen que el sol simboliza "el sol del 25", "el sol de Mayo", aludiendo al sol de la libertad o la independencia.

Lo cierto es que el sol nunca fue un símbolo de libertad, sí las cadenas rotas o la pica con el gorro frigio rojo, que son fuertes símbolos de la Revolución Francesa. Pero el sol no. El motivo del sol debemos rastrearlo mucho más atrás, y quizás por ello no sea tan reconocido por los creadores de la patria moderna y liberal de fines del siglo XIX. El sol es el Inti: el sol inca.

Los primeros fundadores de la Argentina fueron respetuosos heranos de los pueblos originarios de estas tierras. Y para ellos, el sol era símbolo de vida, del mañana, de esperanza, de fuente de donde todo se nutre. Era su principal dios, como buena civilización cuya economía se basaba en una fuerte agricultura. De allí, Blegrano y San Martín toman el sol naciente para coronar sus escudos: reemplazando la corona monárquica con el símbolo más alto de los originales pobladores de estas tierras: los "indios".

Pero la bandera de 1818 será ya azulceleste, confundiendo por más de cien años los colores reales de la bandera argentina.

En 1830 la bandera pasará a ser ya azul, y entre 1840 y 1850, durante las guerras entre Buenos Aires y las provincias, la bandera de la Confederación Argentina incluso estará adornada con gorros frigios rojos en las puntas y con el sol rojo.

Los colores se oscurecieron y el rojo se agregó, debido a que los originales celeste y blanco fueron tomados por el Partido Unitario durante las primeras presidencias en épocas de la guerra civil entre unitarios y federales. El triunfo de los federales hizo imponer sus colores (el rojo punzó) en los símbolos patrios.

Finalmente, tras la batalla de Caseros (1852) se volverá a los tradicionales celeste-blanco-celeste y con el tiempo se guardará solamente el sol amarillo en el centro para el estandarte de guerra, y quitándole todo vestigio de la época de Juan Manuel de Rosas.

Hoy la bandera argentina posee tres franjas horizontales, con el color celeste en ambos márgenes y una franja central blanca. En el centro, está adornada con un sol amarillo de rayos rectos y ondulantes intercalados. El escudo argentino es ovalado, dividido horizontalmente en dos cantones: el superior de color celeste y el inferior de color blanco. Nacen dos brazos con manos estrechadas simbolizando hermandad o fraternidad, y sostienen una pica con un gorro frigio rojo, simbolizando libertad. Adorna el escudo dos ramas de laurel, simbolizando gloria. Por último corona el escudo un sol naciente amarillo.

Friday, January 26, 2007

Ahí se respiraba distinto...

Porto Alegre (Brasil)
Foro Social Mundial

El contexto previo a este viaje era único: en Argentina se estaban viviendo tiempos complicados y acababa de estallar la rebelión popular que fue el 19 y 20 de diciembre de 2001. En mi particularidad, yo acababa de terminar de cursar todas las materias de la carrera de abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) e iniciaba ese largo camino que suele demorar 8 meses o más y que se llama "trámite para que te den el título" en el mundo burocrático de la universidad. Por ende, estaba en ese año que todo recien recibido conoce: un estado de limbo entre una etapa estudiantil terminada y una profesional aún no comenzada. A ello se le sumaba mi participación activa en una agrupación de la Facultad de Derecho, en un proceso ascendente de preocupación por la vida política de mi facultad y que, combinado mi situación de graduado y el estallido del 19 y 20, no tuvo mejor resultado que la búsqueda del "mundo exterior" a la facultad.

Un año antes había escuchado mencionar la muy buena idea de alternar al Foro Económico Mundial -que anualmente se realiza en Davos (Suiza) y que reúne a los más exclusivos empresarios de la empresas trasnacionales para discutir la marcha de la llamada globalización- ituado en el norte global con otro, un Foro Social Mundial, situado en el sur global. Así nació el I Foro Social Mundial (FSM) en enero de 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Lo había oído nombrar, pero Porto Alegre era entonces tan lejano para mí como el FSM propiamente dicho...

Para diciembre de ese mismo año (2001) mi situacion era otra. Me habían convocado como ayudante para una materia avanzada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Allí conocí a Luciana (quien hoy es mi actual pareja) que ya desde entonces militaba en una organización internacional que yo había escuchado mencionar a su vez en la Facutad de Derecho, mientras cursaba. Esa organización resultó ser ATTAC: una de las organizaciones convocantes al Foro Social Mundial, y que en Argentina estaban organizando por segunda vez la ida en ómnibus al II FSM. Y por supuesto yo me prendí.

El sentimiento que yo tenía dentro mío era el de "tengo que ir y contar lo que está pasando en Buenos Aires", como si yo fuera el único que vivía eso... ja! Pero esa era mi sensación interior. Era un estado increíble de manifestación y divulgación. Y sentí que el Foro era el lugar correcto para hacerlo. Así que llevé mis fotos de los cacerolazos que había sacado en uno o dos cacerolazos que siguieron al 19/12 a la noche y las puse a disposición, al igual que mis dos manos.

Porto Alegre presentaba además características especiales: era por entonces un municipio gobernado por el PT (Partido dos Trabalhadores) de Brasil desde hacía años y en donde se practicaba el llamado Presupuesto Participativo: una parte del presupuesto de la ciudad era asignado por los propios vecinos en forma directa mediante mecanismos de elección temática. Esto era novedoso tanto en latinoamérica como en todo el mundo, y se sumaba al hecho de una construcción política diferente en el sur del mayor país de Latinoamérica. Allí convocaban tanto la municipalidad de Porto Alegre, como el gobierno del estado de Río Grande do Sul (también gobernado por el PT), junto con movimientos sociales, ONGs y sindicatos de todas partes del mundo, con el objetivo de plantear un debate político alternativo al orden neoliberal establecido en el "norte global" y con una de sus sedes establecidas precisamente en Davos. Al "Foro de Davos", contraponerle un "Foro de Porto Alegre" autónomo y alternativo.

Desde un inicio esta movida convocó a 13.000 personas para enero de 2001. Un año después (año en que fui yo) la convocatoria puso a prueba a los propios organizadores, con más de 60.000 personas asistiendo al FSM. Si bien ya contaba con ser un evento de alta masividad, los subsiguientes FSM superarían esta convocatoria hasta rondar los 150.000 y 160.000 personas.

El aire era distinto. Desde internet gratis hasta camaradería internacional. Me hospedé las 5 noches en un campamento especialmente habilitado: el "Campamento de la Juventud" en el Parque da Harmonía. Desde conferencias multitudinarias en donde hablaban personalidades como Noam Chomsky, Rigoberta Menchú o Adolfo Pérez Esquivel, hasta debates entre participantes y fogones por la noche en el campamento. Desde presentaciones de libros, hasta discusiones políticas hasta las 3 o 4 de la mañana. Desde carpas apostadas una al lado de la otra ocupando todo un parque inmenso, hasta una universidad privada (la Pontificia Universidad Católica -PUC-) que servía como sede central de los principales eventos del Foro. Desde rubios europeos, hasta coloridas túnicas africanas y representantes indígenes latinoamericanos. Desde intelectuales, hasta luchadores campesinos. Todo eso convivía en Porto Alegre, una ciudad revolucionada por el evento.

Los temas daban una diversidad tan grande como el mundo puede dar. Ello planteaba también sus dificultades: la agenda era amplísima y los eventos se sucedían simultánea y sucesivamente. De hecho, el programa del Foro estaba editado en el formato de un periódico, tamaño tabliode y con papel similar, de modo que uno al levantarse temprano por la mañana o antes de acostarse a altísimas horas de la noche, debía sentarse literalmente a "leer el diario", que no era otro más que el programa del FSM. Así durante cinco días y cuatro noches.

Desde ya que volví encantado. Fue una excelente experiencia en el que -hoy puedo suponer- fue además el mejor Foro de los seis editados hasta hoy. El II FSM fue, junto con el del año siguiente, los momentos de mayor expansión en cantidad y calidad del movimiento "altermundialista", "anti-globalización" o como se lo quiera llamar dentro de ese espacio llamado Foro Social Mundial. Después vendrían los efectos de esos debates y acuerdos entre movimientos de casi todo el mundo. En sí mismo el FSM sirvió como centro articulador de luchas sociales, lo cual ayudó sobremanera al servir de "imán" de miles de organizaciones grandes o pequeñas que pudieron coordinar líneas de acción concretas. No es casual que hacia 2000 o 2002 se hablase de la inevitabilidad del ALCA, por ejemplo, y que hoy estemos en el 2007 y el ALCA sea tan sólo una idea que jamás vio la luz en nuestro continente. Las Consultas Populares contra el ALCA (en Argentina se hizo una en noviembre de 2003, que tuvo 2.300.000 votos en contra del acuerdo) o las Cumbres de los Pueblos (en noviembre de 2005 en Mar del Plata se hizo la III Cumbre de los Pueblos, organizada por movimientos sociales argentinos y latinoamericanos) fueron instancias que manifiestan los resultados de esta articulación y que a su vez sirvieron para el estancamiento del ALCA. Tampoco es casual el estancamiento de la sanción de la Constitución Europea tras el "NO" rotundo que se obtuvo en los plebiscitos de Francia y Holanda, pues mucho tuvieron que ver los movimientos sociales que también estuvieron presentes en el FSM.

Todo ello hace que la experiencia de los tres foros en Porto Alegre a los que pude asistir se conviertan en experiencias inolvidables...

Thursday, January 25, 2007

El último viaje familiar

Miami - Orlando - Disneyworld (EEUU)

El que sigue fue un viaje reeditado. Conocí Estados Unidos en los ´80, cuando viajaba de vacaciones siendo niño junto con mis padres y mi hermano. 15 años después, repetimos el mismo viaje por "la tierra de la libertad y el hogar de los valientes". Y aquella reedición es la que ocupará este posteo, pues fue también el último viaje que realizamos los tres juntos: mi madre, mi hermano y yo. Sabía que sería quizás la última vez en que los tres pasáramos unas vacaciones juntos en un viaje largo, por motivos diversos, pero básicamente tenían que ver con la vida: tanto mi hermano como yo ya teníamos edad suficiente como para vacacionar solos y además breve tiempo después estaríamos viviendo en nuestras propias casas. Por ende, ese viaje tenía varios sabores.

El viaje reeditado en 1997 (waw, hace ya 10 años!) incluía tres lugares, pero el objetivo era uno solo: visitar Disneyworld. Dicha meta compartía el initnerario con las clásicas paradas en Miami y en Orlando.

A pesar de mi inicial resistencia a estas vacaciones (la conversación familiar había sido optar con el dinero que se tenía para este "último viaje en familia" por ir a Disneyworld o ir a Europa y yo había optado por lo segundo) sabía que el objetivo era pasarla bien, y de hecho lo hice. A pesar de todo. A pesar de que Estados Unidos no es un país de mi agrado. Representa la máxima expresión de todo: del consumismo, del individualismo, de la gran parafernalia y del poco contenido, de los autos último modelo, del "gran bienestar económico" pero de una deuda gigantesca, del país que permanentemente hipoteca el futuro de sus hijos a sus nietos, el de la cultura chatarra, de la gente comiendo basura, de la gente vaciada, de la aliencación como ícono de la sociedad (bueno: como si tampoco hubiera alienación en la propia Buenos Aires... pero en fin). Ahí iba yo: a la capital del Imperio.

En la llegada a Miami, con mi hermano alquilamos un auto para poder movernos libremente por el estado de Florida y reducir con ello algunos costos que se presentaban. Y ahi entraron a jugar los plenos gustos de adolescentes que salian de su etapa en un país extranjero además y que ofrecía todo para su consumo. Resultado: un muy satisfactorio coche deportivo colo rojo con cambios automáticos. Ambos manejamos dicha hermosa pieza automovilística (con nuestra madre en el asiento trasero por supuesto), pero los roles estaban conformadamente divididos: mientras mi hermano sería el comandante de la nave yo sería su inefable copiloto. El deseo de mi hermano Martín de dirigirse en cuatro ruedas hasta el baño era por mucho superior al mio; además yo me manejo mejor con los mapas que él, quien puede perderse en algo que presente mayores dificultades que un taper. Por ende, cada cual a lo que sabe mejor para el beneficio del conjunto.
El hecho de tener casi completa libertad de movimiento planteaba -como todo- beneficios y dificultades. El primer beneficio era el evidente: la movilidad. Sobre todo para lo referido a moverse por Miami. Dos pendejos en auto por la gusanísima ciudad haciéndose los langas, era obvio. De todas formas intentamos no abusar de la ostentación que no teníamos y limitamos los paseos a la simple dsitracción o necesidad de traslado.

Así fue como nos perdimos en Miami... La razón (y lejos está la responsabilidad del copiloto en todo esto, es decir la mia) es la lógica del tráfico en EEUU. A excepción que en el centro de Miami (el downtown) es difícil encontrar calles como en nuestras ciudades "sudakas". Allá se manejan básicamente con autopistas o con autovías: Todo con doble mano, pero con la completa imposibilidad de dar una vuelta en "U" o de simplemente dar una vuelta manzana para retroceder en caso de pasarse. Por ende, si uno se pasa de la salida correcto de la autovía, está casi perdido, porque se dirige a vaya uno sabe donde dependiendo de cuando sea que vendrá la próxima salida de la autovía... Bueno, nosotros nos pasamos. Terminamos en el dowtown en horas no muy recomendables (con el sol cayendo). Solamente pudimos retomar el camino a la vieja usanza argentina: preguntando; en el caso de mi hermano (y literalmente "chapurreando" un inglés made at home), a dos afro-americanos que conversaban en un estacionamiento. Y en mi caso, entrando en una estación de servicio (allá son "gasolineras") y preguntando a la cajera (para nada desdeñable, segúyn recuerdo) en un completo argentino: "Che, disculpame. sabés donde queda tal lugar??" A lo cual, para mi completo asombro, me responde en su asento más porteño que el mío: "Sí, claro. Está a dos cuadras doblando a la derecha". Evidentemente lo argentinos tenemos algo escrito en el rostro que en casa se halla oculto pero que en el exterior salta a la luz...
Ya con esas experiencias, nos dirigimos con muchísima atención a la "8 east" (nombre de la autovía) rumbo a Orlando. El plan era ver a los Miami Heat (equipo de la liga de básquetbol de la NBA, deporte que aficionamos junto con mi hermano desde hace años) al regreso de Disneyworld y previa vuelta a las pampas húmedas. En pleno trayecto, mi madre se da cuenta que hay un coche que le hace luces a mi hermano desde atrás. Él ya lo había visto desde hacía rato, pero no le había dado mucha atención dado que todo parecía correcto en el auto. Cuando yo lo veo, me doy cuenta que efectivamente era un patrullero del "Orange County" (Condado Naranja) que hacía señas para que nos detuviéramos. Resultado: US$ 80 de multa por manejar sin respetar la distancia entre vehículos. Al parecer la argentinidad tiene cansados a los policías de Florida, ya que al manifestarle que eramos de estos rincones del mundo lanzó un suspiro como diciendo "justo a mi me teneían que tocar estos ignorantes" y se limitó a hacernos la infracción sin muchas explicaciones. Como supondrán, con semejante multa se nos fueron todas las esperanzas de ver a las estrellas del básquetbol estadounidense. Las únicas estrellas que veríamos serían las de la bandera yanqui de allí en más...

Disneyworld es -y debe ser así- una especie de paraíso de la infancia. Y digo infancia, no de los niños, porque es probable que un adulto lo disfrute tanto o más que un niño. Allí se da una rara mezcla entre diversión, paraíso, consumismo extremo, alienación, felicidad, inocencia y premeditación. Todo eso es la capital de Disney, una de las empresas trasnacionales más grandes y famosas del mundo. Y es así. La felicidad que causa disfrutar de los juegos y ver la cara de muchos chicos y grandes choca a veces con el kiosko de productos puesto a la salida de cada uno de los juegos sin excepción, hasta llegar al punto de pasar a ser un trámite obligado, una parte del paisaje: el gift shop de singularmente cada uno de las atraccioens del parque. Todo se compra y se vende allí, en el "paraíso de la felicidad". Sin embargo, el estado de alienación que uno llega a tener dista mucho de emparentar ese mundo con un ánimo que pueda causar duda, rechazo, o desacuerdo: uno es literalmente felíz estando alienado allí. Ahora me viene a la mente, precisamente, el libro "Un mundo felíz" de Aldous Huxley. Pues bien, Disneyworld tiene soma en cantidades suficientes para todos...

Baste concluir que, pese a mis primeras dudas, no me arrepentí -ni lo hago hoy- de ese viaje con mi madre y hermano. Las anécdotas fueron buenas y divertidas; y en cierta forma fue una muy buena forma en que uno pudo comenzar a decirle adiós a esa etapa que a veces parece ser eterna, pero que no lo es, y que se llama adolecencia.

Wednesday, January 24, 2007

El paraíso se llama Caribe

Nassau (Bahamas)

En el mismo viaje que hicimos a México gastamos algunos ahorros y aprovechamos un crucero para las Islas Bahamas, en medio del Mar Caribe. Bahamas es un archipiélago que fue durante muchísimo tiempo colonia británica (otra más...) ubicada como perfecto énclave de entrada al Caribe. Pero hoy en día es un país independiente y su capital es Nassau. Como podrán imaginar de casi cualquier playa caribeña, el lugar es paradisíaco: agua transparente que inclusive deja ver algunos pecesitos que se acercan a la costa. Arenas blancas, palmeras, en fin, todo lo que puede adornar para un clásico paisaje caribeño, bueno, todo eso está en Bahamas. Y ahora viene la parte de la remembranza. Recuerdo que lo que más me impactó de Nassau fue el contraste entre lo blanco de las pareces de las casas de los barrios, con el oscurísimo color de la piel de la gente del lugar. Claro, yo entonces era un niño que nunca había visto gente tan negra...! Estaba como asombrado por ese color de piel, tan negro. Y uno estaba en esa edad en la que hace caso a los consejos que a uno le dictan sobre la "buena educación": "no apuntes con el dedo", "no te quedes mirando fija a la gente", etc. Se daba entonces esa lucha inocente entre mirar asombrado lo que veía alrededor como algo perfectamente habitual, y al mismo tiempo a sabiendas de que podía resultar ofensivo (aunque no lo fuera, pues con el tiempo uno epieza a conocer cosas mucho más ofensivas que el conocer personas de piel negra: uno empieza a conocer como se suele tratar injustamente a esas personas, cosa que es peor...).

En fin, el posteo es breve, porque los recuerdos y el paso por Bahamas también lo fue. El destino no era este sino la gusanísima ciudad de Miami, justo en frente. Pero eso lo dejo para el próximo posteo. Adiós!

Tuesday, January 23, 2007

Corales rojos, mariachis y un pintor manco

México D.F. - Veracrúz - Acapulco (México)

Otro viaje hecho de chico con mi familia. En épocas de la "plata dulce", cuando miles de argentinos inundaban Miami y volvían cargados de cosas que en el país no encontraban, in cluso a costa de los valores democráticos, de las libertades individuales, de la hipoteca del país con una deuda externa que sería impagable y de las secuelas insanables de la muerte de 30.000 personas, los argentinos disfrutábamos del "éxito económico" durante los ´80. Con 6 o 7 años, en ese contexto yo visité México.

Alguna cosas que recuerdo: la inmensidad de "esa plaza graaaaaaande" que acabó siendo la Plaza del Zócalo, en el D.F. Otra: los corales rojos. Hasta ahora los pocos que había visto yo habían sido blancos (del Atlántico) y no de ese rojo pálido pero fuertemente definido (del Pacífico). Pero de los recuerdos que más me quedaron fueron dos: la de un pintor manco ilustrando con un pincel montado en su boca platos, tarjetas, lienzos... Y con una presición digna de ser envidiada. Mi hermano y yo tuvimos (ahora lo entiendo así) el honor de recibir como absequio dos pequeñas tarjetas: una ilustrando un clavadista de Acapulco lanzándose en pleno vuelo al océano, y la otra con un bello paisaje con una montaña nevada de fondo. Nosotros, pero en particular yo, habíamos quedado absortos al ver pintar a una persona que no tenía manos!! Daba algo de impresión pero a la vez resultaba admirable cómo lo hacía y la dedicación que le ponía. Mi madre nos acercó a él con mucho respeto, por su condición y porque estaba trabajando. Ahí aprendí eso: el respeto por los demás.

La otra imágen fue la de los mariachis. En el hotel donde estábamos hubo un espectáculo típico para turistas, con mariachis dado todo un recital. Esa música tan alegre y esos cantantes tan potentes eran imposibles de que pasaran desapercibidos por un niño.

La ciudad de México me pareció grande, y a la vez sucia. El smog era evidente al entrar en la ciudad, como una neblina eterna. Y todavía no estábamos en las explosiones demográficas de los últimos años, provocadas por el aumento de pobreza y las consecuentes migraciones desde el campo a la gran ciudad en búsqueda de cómo ganarse el pan. Aún así, el D.F. era el bosquejo de lo que es hoy. Lo mismo entonces, pero hoy con más: más grande, con más gente... A esa gente la recuerdo cálida, de buen humor y bien dispuesta.

De Veracruz lamento no recordar demasiado. Acapulco -además del pintor- recuerdo a los clavadistas, por supuesto. Desde una altura inmensa, ellos se arrojaban luego de rezarle a la Virgen para sobrevivir al salto. Y saltaban. Y caían como flechas al mar y salían airosos... Encima con un mar picado, agitado por olas y con rocas alrededor. Era peligrosísimo!

También fuimos a ver las pirámides aztecas. Eso fue algo increíble!! Tremendas construcciones en terrazas que se hacían sobre los claros de la selva. Junto a mi padre subí a una de ellas y los escalones me parecían gigantes, salvo en la parte central (en donde tienen su escalera hacia el altar). Allí los escalones eran todo lo contrario! Eran pequeñisimos! La pirámide era tan alta que finalmente tuvimos que descender la escalera sentando los escalones por el vértigo que despertaba que fuese tan empinada la construcción. Altamente recomendable para todo turista que visite México el ver las pirámides aztecas (y he escuchado excelentes referencias también de las construcciones mayas). Volví encantado con esa misteriosa civilización... y con su calendario bajo el brazo, por supuesto!

Monday, January 22, 2007

El ombligo del mundo

Isla de Pascua (Chile)

Hola. Este es el primer recuerdo que tengo de un largo viaje, allá por los ´80. Lo hice siendo niño, por lo que tengo vagos recuerdos y otros no tanto, pero fue uno de los más increíbles. Heredé de mi madre el gusto por viajar. Y a ella (simplemente porque eligió el destino) le debemos (mi hermano, mi padre y yo) que hayamos podido hacer uno de los viajes más exóticos que puedan hacerse: a la Isla de Pascua.

La Isla de Pascua es tan pequeña que dificilmente podrán encontrarla en el mapa. Se encuentra en medio del Océano Pacífico Sur y es la última de las islas de la Polinesia. Con ello, el que haya podido sacar una rápida conclusión se sorprenderá al darse cuenta que sí, Chile tiene posesiones territoriales en Oceanía!! Deberí postear la bandera chilena -pues estaba pisando territorio chileno- pero opté por hacerlo exótico en serio y respetar las costumbres locales. Lo que estan viendo es algo que difícilmente encontrarán en cualquier lugar del mundo: la bandera de la Isla de Pascua (waaaaawww...!!).

La Isla de Pascua -como tantísimas otras- pertenecía a la corona británica. Fue descubierta por sus habitantes isleños, de origen polinesio, y hay quienes piensan que sirvió como última "base de lanzamiento" para que los navegantes polinesios llegasen a las costas americanas antes incluso que los vikingos supieran decir "Odín". Pero la isla no es famosa por su característica de punto geográfico de navegación, sino por sus extrañas estatuas de piedra caliza distribuídas por toda la isla: los "moai".

La Isla de Pascua (o Rapa Nui en idioma natal) tiene una superficie de 163,6 km2 y una población de 3.791 habitantes, concentrados principalmente en el pueblo de Haga Roa. Está ubicada en las coordenadas geográficas 27°7'10"S, 109°21'17"W, y está a unos 3.600 km de la costa chilena al este y 2.075 km de las islas Pitcairn al oeste, convirtiéndola en el punto habitado de la Tierra más alejado de otro (y, al mismo tiempo, en el territorio más occidental de Chile). Osea: está literalmente en medio de la NADA...!! Quizás por eso la llaman desde tiempos ancestrales "el ombligo del mundo" (ese es el significado de "Rapa Nui" en el idioma local).

Algo curioso es que la isla está en continuo movimiento; se desplaza en dirección a Chile a una velocidad de 9 centímetros por año.

El clima es subtropical, con una temperatura promedio de 20ºC. Los meses más fríos son julio y agosto, mientras que el mes más lluvioso es mayo (estas cosas que uno pone así como intracendentemente, sueles ser al momento de llegar las más vitales para el viajero!).

Algunas novedades que descubre uno de la actualidad de la isla:
1)
El Banco del Estado de Chile ofrece cambio de moneda, pero solamente de dólares americanos, y en algunos hoteles aceptan pago con tarjetas de crédito. En la isla el turista puede pagar con peso chileno, dólar americano y cheques de viajero. Las tarjetas de crédito sólo pueden ser usadas para pagar los servicios solicitados (parece que la globalización llegó a la isla... bah, no sé si la globalización, pero Visa sí...).
2)
La vestimenta más adecuada es la ligera y casual, con cortavientos y parcas livianas, buenos zapatos o zapatillas para caminar (hagan caso, porque se camina MUCHO).
3)
El castellano es la segunda lengua de la mayoría de la población. Algunos de los prestadores de servicios turísticos hablan también inglés, francés, italiano y alemán.
4)
Isla de Pascua cuenta con 10 Hoteles y 40 Residenciales (cuando yo fui había un hotel solo!!). Los primeros son de categoría estándar superior y cuentan con los mejores servicios para que una estadía placentera. Las comidas en hoteles, residenciales y restaurantes fluctúan entre US$ 10 y US$ 40.
5) El comercio atiende todos los días de 9 a 13 hrs y de 16 a 20 horas, mientras que los supermercados (qué??!! supermercados?!?! gracias a que le comprábamos algunas cosas al almacenero del pueblo...!!) están abiertos entre las 8 y las 24 horas.
6)
El valor de la entrada al Parque Nacional Rapa Nui es de US$ 10 y se cobra en Orongo, en la cima del Volcán Rano Kau (si no van a verlo es porque están locos de hacer semejante viaje para nada!!).
7)
El impuesto de salida es de US$ 18 y se cobra en el Aeropuerto Internacional de Mataveri.

Otra cosa que los packs turísticos NO dicen: si temen a las cucarachas, no vayan; o vayan con palos de amazar, porque los insectos -y en especial las cucarachas- son GIGANTES allí... También es altamente recomendable la sopa de tortuga. Solían hacerla con la tortuga marina cazada a poco tiempo del almuerzo o cena que estemos por disfrutar. Las langostas también son deliciosas, aunque es un poco grotesco verlas vivas cuando las ponen a hervir y luego se la sirven en el plato a uno... Como yo era niño, probé la sopa de tortuga y me gustó (con los márgenes de gusto que a un niño le puede dar la sopa, por supuesto).

Pero, sin lugar a dudas los más esectacular de todo son los moais. En total son 887 colosales estatuas de roca volcánica traída de la cantera de la isla (la mina de Ranu Raraku, al extremos sur de la isla) y puestos de pie por toda la costa de casi todos los puntos cardinales de la Isla de Pascua. Del total, 288 de ellas (el 32%) llegaron a ser transportadas con éxito hacia las costas. En principio tenían ojos blancos calizados sobre la piedra, y todos contaban con un extraño sombrero de piedra diferente a la del resto de la estatua (esto hace pensar que los sobreros se hacían con piedra tallada de ortro lado de la isla). Actualmente algunos los conservan, pero la mayoría no.

El moai más grande mida 21,60m y pesa entre 145 y 165 toneladas!! (claro, nadie se atrevió a levantarlo para saber si eso era cierto), pero generalmente estaremos hablando de estatuas de entre 4 y 9 metros de alto con un peso promedio de 12,5 toneladas (una vicoca!).

Hay muchas cosas llamativas sobre estos moais, la primera surge de que están todos mirando hacia el mar, a excepción de uno solo que mira justo hacia el centro de la isla. La segunda es la razón de existencia de estas estatuas, la cual se desconoce en pleno siglo XXI. La tercera es cómo las hicieron y cómo las emplazaron! Hay un gran enigma sobre esto, pues la cantera está ubicada adentro del volcán, del cual no es fácil ni subir ni bajar, y mucho menos con una estatua al hombro...!!!! Otra cosa: el único árbol que existía en la isla para la época en que se construyeron los maois eran las palmeras, algo más que lógico pues es la última de las islas de la Polinesia. Bien, la palmera tiene una madera muy blanda y un tronco curvo, con lo cual difícilmente los nativos hubieran podido utilizar una de las mecánicas más inteligentes de entonces, que es el deslizamiento de las estatuas acostadas sobre el rodar de una serie de troncos -método usado por los antiguos egipcios para mover los cubos de roca sólida para levantar las pirámides-. Por lo tanto, cómo fue que movieron esas moles?!?! Esto por supuesto ha derivado en cientos de supersticiones, leyendas y dichos, como que extraterrestres transportaron esas estatuas y ayudaron a emplazarlas. Y si miran las espaldas de los moais, comprobarán que están talladas cual tótems canadienses... claro, a cientos de miles de kilómetros de distancia del Canadá!!!

Estas y otras cosas han llevado a muchos investigadores y supersticiosos a difundir leyendas sobre los primeros habitantes de la isla, mucho antes que los británicos "la descubrieran" y la tomaran en posesión. Decenas de años después la corona británica firmó un tratado con el gobierno de Chile por cuanto se le concedería su dominio al transcurrir 100 años de presencia y control británico en la isla. Desde hace mucho ya (más de 20 años seguro) que la isla es chilena.

Todo ahí es muy polinesio: bebidas servidas en cocos, chicas bailando con polleras de tiras, collares de flores que les ponen a los turistas (y que son hermosos) y demás. Sin dudas es el lugar más exótico que haya visitado jamás.

Una pileta sin paredes

Florianópolis (Brasil)

Hola.

¿La tercera es la vencida?

Porto Alegre (Brasil)
III

Para estas alturas, Porto Alegre era un ciudad conocida para mí. Una ciudad que me abría las puertas tanto como a los cientos de miles que la visitaban para concurrir al Foro Social Mundial (FSM) que se realizaba generalmente allí. Y digo generalmente por una particularidad: el IV FSM de enero de 2004 ocurrió en la ciudad de Mumbay (ex Bombay), India. Como podrá suponerse ello dificultó la presencia de muchos movimientos sociales de Latinoamérica -incluyéndome en lo individual- algo mal acostumbrados a que Porto Alegre fuese algo así como la "capital del altermundialismo". Pero el hecho que fuese un foro alternativo al de Davos, al tiempo de que su intención fuera realmente mundial, abría algunas críticas respecto de que siempre se realizara en Porto Alegre. Y con razón.

@@

Siempre estuvo cerca...

Rosario (Argentina)

La canción de Fito Paez dice "Cerca... Rosario siempre estuvo cerca..." y con razón.

Hermosa Mendoza

Mendoza - Aconcagua - Cristo Redentor (Argentina)

Hola.

Thursday, January 18, 2007

Primer posteo

Hola. Mi nombre es Javier y esta es una bitácora de viajes.

Esta blog comenzó siendo una bitácora personal. Y dado que muchos de los viajes que he realizado han sucedido previamente a la inauguración de este blog, comenzaré por recordar algunos de ellos. Pero al poco tiempo surgió la subversiva idea de colectivizarlo... Idea que además, como todo contenido sbverviso puede poseer, también me resultaba muy sugestiva. Así que aquí está: mi primer blog colectivizado, por ende colectivo, y por ende no MI blog.

La idea es simple: algunos consejos, algunas recomendaciones para el viajero, mucho de recuerdo, mucho de impresiones personales y de todo eso que uno trae de regreso pero que no pesa en la valija, no queda en fotos, y quizás uno se lo guarda. Bueno, si ese es el destino de esas reflexiones, al menos que no quede guardado individualmente, no?

ADVERTENCIA: El blog estará en permanente mantenimiento por Javier, Luciana (Lula), Gabriela...
Espero que ayude a a algunos, guste a otros y comente la mayoría. Saludos!