Ginebra (Suiza)Durante mi viaje a Francia tuve la oportunidad de cruzar la frontera a Ginebra.
Esta es una bitácora de viajes colectiva! Fue abierta por Javier, pero está pensada para que tod@s pongan lo suyo. Espero que la disfruten y les ayude en sus travesías!
Todos sabemos en mayor o menor medida que el Gral. Manuel Belgrano fue el creador de la bandera. Lo que no sabemos es de cual. La leyenda cuenta que Belgrano (general por casualidad y militar por la fuerza, ya que su profesión era la de abogado) creó la bandera celeste y blanca a orillas del río Paraná e inspirándose en los colores del cielo. Esta es la historia que nos repiten una y mil veces durante la escuela primaria, la cual adolesce de varios detalles, es en parte verdad y en parte mentira: como lo es la Historia en sí en cualquier lugar del mundo.
alejar y reprimir a los enemigos realistas. Así la Junta envió a Belgrano (vocal de la misma) en una campaña al Paraguay, por entonces realista.
Gobierno patrio se formó en 1810, la independencia recién se proclamaría en 1816.
(blanco y rojo) y al mismo tiempo eran los colores de "su Majestad" el Rey Fernando. No obstante, en un principio la bandera no tuvo su forma actual, sino que mantuvo la insignia en dos campos igualmente divididos y en forma vertical. Esta forma es la que tomarán otros ejércitos, como el Ejército de los Andes del Gral. José de San Martín, para portar en sus campañas. La misma sería adornada con la primera versión del escudo nacional, tomado a su vez de la bandera del Ejército del Norte (blanca, tan sólo con el escudo), comandado también por el Gral. Belgrano.

de 1818 será ya azulceleste, confundiendo por más de cien años los colores reales de la bandera argentina.
durante las primeras presidencias en épocas de la guerra civil entre unitarios y federales. El triunfo de los federales hizo imponer sus colores (el rojo punzó) en los símbolos patrios.
Porto Alegre (Brasil)
Miami - Orlando - Disneyworld (EEUU)
En la llegada a Miami, con mi hermano alquilamos un auto para poder movernos libremente por el estado de Florida y reducir con ello algunos costos que se presentaban. Y ahi entraron a jugar los plenos gustos de adolescentes que salian de su etapa en un país extranjero además y que ofrecía todo para su consumo. Resultado: un muy satisfactorio coche deportivo colo rojo con cambios automáticos. Ambos manejamos dicha hermosa pieza automovilística (con nuestra madre en el asiento trasero por supuesto), pero los roles estaban conformadamente divididos: mientras mi hermano sería el comandante de la nave yo sería su inefable copiloto. El deseo de mi hermano Martín de dirigirse en cuatro ruedas hasta el baño era por mucho superior al mio; además yo me manejo mejor con los mapas que él, quien puede perderse en algo que presente mayores dificultades que un taper. Por ende, cada cual a lo que sabe mejor para el beneficio del conjunto.
El hecho de tener casi completa libertad de movimiento planteaba -como todo- beneficios y dificultades. El primer beneficio era el evidente: la movilidad. Sobre todo para lo referido a moverse por Miami. Dos pendejos en auto por la gusanísima ciudad haciéndose los langas, era obvio. De todas formas intentamos no abusar de la ostentación que no teníamos y limitamos los paseos a la simple dsitracción o necesidad de traslado.
Disneyworld es -y debe ser así- una especie de paraíso de la infancia. Y digo infancia, no de los niños, porque es probable que un adulto lo disfrute tanto o más que un niño. Allí se da una rara mezcla entre diversión, paraíso, consumismo extremo, alienación, felicidad, inocencia y premeditación. Todo eso es la capital de Disney, una de las empresas trasnacionales más grandes y famosas del mundo. Y es así. La felicidad que causa disfrutar de los juegos y ver la cara de muchos chicos y grandes choca a veces con el kiosko de productos puesto a la salida de cada uno de los juegos sin excepción, hasta llegar al punto de pasar a ser un trámite obligado, una parte del paisaje: el gift shop de singularmente cada uno de las atraccioens del parque. Todo se compra y se vende allí, en el "paraíso de la felicidad". Sin embargo, el estado de alienación que uno llega a tener dista mucho de emparentar ese mundo con un ánimo que pueda causar duda, rechazo, o desacuerdo: uno es literalmente felíz estando alienado allí. Ahora me viene a la mente, precisamente, el libro "Un mundo felíz" de Aldous Huxley. Pues bien, Disneyworld tiene soma en cantidades suficientes para todos...
Nassau (Bahamas)
Y ahora viene la parte de la remembranza. Recuerdo que lo que más me impactó de Nassau fue el contraste entre lo blanco de las pareces de las casas de los barrios, con el oscurísimo color de la piel de la gente del lugar. Claro, yo entonces era un niño que nunca había visto gente tan negra...! Estaba como asombrado por ese color de piel, tan negro. Y uno estaba en esa edad en la que hace caso a los consejos que a uno le dictan sobre la "buena educación": "no apuntes con el dedo", "no te quedes mirando fija a la gente", etc. Se daba entonces esa lucha inocente entre mirar asombrado lo que veía alrededor como algo perfectamente habitual, y al mismo tiempo a sabiendas de que podía resultar ofensivo (aunque no lo fuera, pues con el tiempo uno epieza a conocer cosas mucho más ofensivas que el conocer personas de piel negra: uno empieza a conocer como se suele tratar injustamente a esas personas, cosa que es peor...).
México D.F. - Veracrúz - Acapulco (México)
Isla de Pascua (Chile)

Hay muchas cosas llamativas sobre estos moais, la primera surge de que están todos mirando hacia el mar, a excepción de uno solo que mira justo hacia el centro de la isla. La segunda es la razón de existencia de estas estatuas, la cual se desconoce en pleno siglo XXI. La tercera es cómo las hicieron y cómo las emplazaron! Hay un gran enigma sobre esto, pues la cantera está ubicada adentro del volcán, del cual no es fácil ni subir ni bajar, y mucho menos con una estatua al hombro...!!!! Otra cosa: el único árbol que existía en la isla para la época en que se construyeron los maois eran las palmeras, algo más que lógico pues es la última de las islas de la Polinesia. Bien, la palmera tiene una madera muy blanda y un tronco curvo, con lo cual difícilmente los nativos hubieran podido utilizar una de las mecánicas más inteligentes de entonces, que es el deslizamiento de las estatuas acostadas sobre el rodar de una serie de troncos -método usado por los antiguos egipcios para mover los cubos de roca sólida para levantar las pirámides-. Por lo tanto, cómo fue que movieron esas moles?!?! Esto por supuesto ha derivado en cientos de supersticiones, leyendas y dichos, como que extraterrestres transportaron esas estatuas y ayudaron a emplazarlas. Y si miran las espaldas de los moais, comprobarán que están talladas cual tótems canadienses... claro, a cientos de miles de kilómetros de distancia del Canadá!!!
Porto Alegre (Brasil)