Friday, January 26, 2007

Ahí se respiraba distinto...

Porto Alegre (Brasil)
Foro Social Mundial

El contexto previo a este viaje era único: en Argentina se estaban viviendo tiempos complicados y acababa de estallar la rebelión popular que fue el 19 y 20 de diciembre de 2001. En mi particularidad, yo acababa de terminar de cursar todas las materias de la carrera de abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) e iniciaba ese largo camino que suele demorar 8 meses o más y que se llama "trámite para que te den el título" en el mundo burocrático de la universidad. Por ende, estaba en ese año que todo recien recibido conoce: un estado de limbo entre una etapa estudiantil terminada y una profesional aún no comenzada. A ello se le sumaba mi participación activa en una agrupación de la Facultad de Derecho, en un proceso ascendente de preocupación por la vida política de mi facultad y que, combinado mi situación de graduado y el estallido del 19 y 20, no tuvo mejor resultado que la búsqueda del "mundo exterior" a la facultad.

Un año antes había escuchado mencionar la muy buena idea de alternar al Foro Económico Mundial -que anualmente se realiza en Davos (Suiza) y que reúne a los más exclusivos empresarios de la empresas trasnacionales para discutir la marcha de la llamada globalización- ituado en el norte global con otro, un Foro Social Mundial, situado en el sur global. Así nació el I Foro Social Mundial (FSM) en enero de 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Lo había oído nombrar, pero Porto Alegre era entonces tan lejano para mí como el FSM propiamente dicho...

Para diciembre de ese mismo año (2001) mi situacion era otra. Me habían convocado como ayudante para una materia avanzada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Allí conocí a Luciana (quien hoy es mi actual pareja) que ya desde entonces militaba en una organización internacional que yo había escuchado mencionar a su vez en la Facutad de Derecho, mientras cursaba. Esa organización resultó ser ATTAC: una de las organizaciones convocantes al Foro Social Mundial, y que en Argentina estaban organizando por segunda vez la ida en ómnibus al II FSM. Y por supuesto yo me prendí.

El sentimiento que yo tenía dentro mío era el de "tengo que ir y contar lo que está pasando en Buenos Aires", como si yo fuera el único que vivía eso... ja! Pero esa era mi sensación interior. Era un estado increíble de manifestación y divulgación. Y sentí que el Foro era el lugar correcto para hacerlo. Así que llevé mis fotos de los cacerolazos que había sacado en uno o dos cacerolazos que siguieron al 19/12 a la noche y las puse a disposición, al igual que mis dos manos.

Porto Alegre presentaba además características especiales: era por entonces un municipio gobernado por el PT (Partido dos Trabalhadores) de Brasil desde hacía años y en donde se practicaba el llamado Presupuesto Participativo: una parte del presupuesto de la ciudad era asignado por los propios vecinos en forma directa mediante mecanismos de elección temática. Esto era novedoso tanto en latinoamérica como en todo el mundo, y se sumaba al hecho de una construcción política diferente en el sur del mayor país de Latinoamérica. Allí convocaban tanto la municipalidad de Porto Alegre, como el gobierno del estado de Río Grande do Sul (también gobernado por el PT), junto con movimientos sociales, ONGs y sindicatos de todas partes del mundo, con el objetivo de plantear un debate político alternativo al orden neoliberal establecido en el "norte global" y con una de sus sedes establecidas precisamente en Davos. Al "Foro de Davos", contraponerle un "Foro de Porto Alegre" autónomo y alternativo.

Desde un inicio esta movida convocó a 13.000 personas para enero de 2001. Un año después (año en que fui yo) la convocatoria puso a prueba a los propios organizadores, con más de 60.000 personas asistiendo al FSM. Si bien ya contaba con ser un evento de alta masividad, los subsiguientes FSM superarían esta convocatoria hasta rondar los 150.000 y 160.000 personas.

El aire era distinto. Desde internet gratis hasta camaradería internacional. Me hospedé las 5 noches en un campamento especialmente habilitado: el "Campamento de la Juventud" en el Parque da Harmonía. Desde conferencias multitudinarias en donde hablaban personalidades como Noam Chomsky, Rigoberta Menchú o Adolfo Pérez Esquivel, hasta debates entre participantes y fogones por la noche en el campamento. Desde presentaciones de libros, hasta discusiones políticas hasta las 3 o 4 de la mañana. Desde carpas apostadas una al lado de la otra ocupando todo un parque inmenso, hasta una universidad privada (la Pontificia Universidad Católica -PUC-) que servía como sede central de los principales eventos del Foro. Desde rubios europeos, hasta coloridas túnicas africanas y representantes indígenes latinoamericanos. Desde intelectuales, hasta luchadores campesinos. Todo eso convivía en Porto Alegre, una ciudad revolucionada por el evento.

Los temas daban una diversidad tan grande como el mundo puede dar. Ello planteaba también sus dificultades: la agenda era amplísima y los eventos se sucedían simultánea y sucesivamente. De hecho, el programa del Foro estaba editado en el formato de un periódico, tamaño tabliode y con papel similar, de modo que uno al levantarse temprano por la mañana o antes de acostarse a altísimas horas de la noche, debía sentarse literalmente a "leer el diario", que no era otro más que el programa del FSM. Así durante cinco días y cuatro noches.

Desde ya que volví encantado. Fue una excelente experiencia en el que -hoy puedo suponer- fue además el mejor Foro de los seis editados hasta hoy. El II FSM fue, junto con el del año siguiente, los momentos de mayor expansión en cantidad y calidad del movimiento "altermundialista", "anti-globalización" o como se lo quiera llamar dentro de ese espacio llamado Foro Social Mundial. Después vendrían los efectos de esos debates y acuerdos entre movimientos de casi todo el mundo. En sí mismo el FSM sirvió como centro articulador de luchas sociales, lo cual ayudó sobremanera al servir de "imán" de miles de organizaciones grandes o pequeñas que pudieron coordinar líneas de acción concretas. No es casual que hacia 2000 o 2002 se hablase de la inevitabilidad del ALCA, por ejemplo, y que hoy estemos en el 2007 y el ALCA sea tan sólo una idea que jamás vio la luz en nuestro continente. Las Consultas Populares contra el ALCA (en Argentina se hizo una en noviembre de 2003, que tuvo 2.300.000 votos en contra del acuerdo) o las Cumbres de los Pueblos (en noviembre de 2005 en Mar del Plata se hizo la III Cumbre de los Pueblos, organizada por movimientos sociales argentinos y latinoamericanos) fueron instancias que manifiestan los resultados de esta articulación y que a su vez sirvieron para el estancamiento del ALCA. Tampoco es casual el estancamiento de la sanción de la Constitución Europea tras el "NO" rotundo que se obtuvo en los plebiscitos de Francia y Holanda, pues mucho tuvieron que ver los movimientos sociales que también estuvieron presentes en el FSM.

Todo ello hace que la experiencia de los tres foros en Porto Alegre a los que pude asistir se conviertan en experiencias inolvidables...

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