Friday, April 20, 2007

En la ciudad de las luces

Paris - Annecy - Annemasse (Francia)

El motivo era bastante particular, pero a mitad del año 2003 tuve la oportunidad de pisar por primera vez otro continente: Europa. El viaje, además, resultaba prometedor: Francia. La estadía estaba asegurada por un intercambio, por lo que los costos de hospedaje se abarataban bastante
. Y debía quedarme en dos casas, una semana en las afueras de la "Ciudad de las Luces" (París) y otra semana en el departamento de un cordial muchacho que se ofreció alojarme con muchísima confianza (directamente me dejó las llaves de su departamento de un ambiente y medio y se mudó a vivir con su novia de Martinica por la semana que yo estaría hospedado en su casa). Por ende, la "base de operaciones" estaría emplazada en París, aunque mi plan era estar dando vueltas por todos lados, como era de suponerse.

Todo lo que dicen de París es cierto: es una hermosa ciudad, y es muy parecida a Buenos Aires en muchos aspectos. Sobre todo en algo muy particular: los techos. Los techos de los viejos edificios de principios de siglo XX son iguales que los de los viejos edificios porteños. Era cierto eso de que los de la elite porteña habían sido los primeros "afrancesados"... Pero Buenos Aires carece, obviamente, de los grandes monumentos como Inválidos (la tumba de Napoleón) y los grandes jardines (como los bellísimos Jardines de Luxemburgo o el Campo de Marte). Pero ese es el precio que hay que pagar por no ser la capital de uno de los imperios más colonizantes del mundo. De hecho, me sentía en el centro de la Tierra. Era pararse en casi cualquier esquina de París para escuchar hablar 3 o 4 idiomas diferentes de la gente que cruzaba al pasar.

Dos hechos más compartieron esta conclusión. El primero fue mi visita al Museo de Louvre... De más está recomendar no solamente su paso por el museo, sino estar ahí varias, muchas horas, una tarde, y por qué no un día completo (porque es posible hacerlo dada la cantidad de salas que posee). Yo pasé medio día en el Louvre y debo decir que los primeros 40min que estuve allí los pasé con mi boca abierta del asombro. Pero me estoy adelantando. Primero debía enfrentar el primer reto: pagar la entrada al museo (cara). Para poder costearla utilicé la extensión de mi tarjeta de crédito, pero a sabiendas de que no podía estar allí y perderme de los tesoros guardados en uno de los museos más grandes y bellos del mundo.

El Louvre, como sabrán fue construido por partes y en diferentes épocas. Ello se nota parcialmente en su arquitectura, pero sobre todo en el diseño del edificio, pues posee como una forma de "U", cuyas alas laterales se fueron ampliando a medida que el Imperio Napoleónico iba trayendo tesoros de otros pueblos. Así es como podemos encontrar medio Egipto dentro del museo, por ejemplo. En el Louvre pueden apreciarse objetos tales como la "Piedra Rosetta" descubierta en 1799 (de granito negro, con una inscripción bilingüe -griego y egipcio- de un decreto de Ptolomeo V, en tres formas de escritura: jeroglífica, demótica y griego, de algo más de un metro de largo, y 548 kilos de peso, y gracias a la cual se pudo descifrar el contenido de los geroglíficos egipcios) o el "Código de Hammurabi" del año 1692 aC (se trata de un bloque de piedra de más de dos metros de alto, escrito con letras cuneiformes de la civilización babilónica, y resulta ser la primera recopilación conocida de leyes conocida). Juro que me quedé una tarde y media completa ahí dentro, y podría haberme quedado más tiempo. Durante las primeras dos horas seguidas, estuve con la boca abierta... sin poder creer lo que estaba viendo. La entrada no fue barata, pero vale cada euro que se paga para visitarlo. Luego me pasaban cosas extrañísimas, como ir por los jardines del Louvre como lugar de paso entre la casa donde yo estaba parando y los demás lugares de París que yo quería visitar. En fin, anécdotas que cuando uno se detiene le parecen increíbles... El Louvre como lugar de paso...!

La sala de pinturas es algo que no tiene fin. Casi lo mismo sucede con la de esculturas. En esta última encontré a "Amor y Psique" (una verdadera belleza), la "Venus de Milo" (asómbrense: no había NADIE mirándola! pasaba totalmente desapercibida para los visitantes del museo...!!) y la "Victoria de Samotrácia" en el descanso principal de la escalera más importante del museo (me sorprendió ver que es una escultura bastante más grande de lo que yo pensaba). Y entre las cientos de pinturas que ví estuvieron "La Revolución guiando al Pueblo" de Delacroix, y "La coronación de Nepoleón" como piezas más soberbias e imponentes. También encontré a un eterno amor: "La gran odalisca" de Ingres. También me reencontré con pinturas que conocía desde chico, como "Juana de Arco en la coronación de Carlos VII", también de Ingres, o "El rapto de Helena" (de la que me impresionó lo vivo de sus colores!), o "Saturno devorando a sus hijos", o esculturas como "Diana cazadora" cuya imagen mi abuelo (aficionado cazador) tenía en un platón de bronce en su casa.

De camino a la salida del museo, estuve en la Plaza de la Concordia y de allí su salida a los Champes Elysees (aunque la porteñísima Av. 9 de Julio me pareció más ancha). Todas las tiendas y todos los afiches con las últimas películas y obras de teatro (por ese momento estaban estrenando en los cines "Dogville" con Nicolle Kidman y "La secretaria" con James Spader (ambas recomendables). También pasé por el clasico Molin Rouge, auque estaba cerrado. ¡Es muy pequeño! Lo imaginaba mucho más grande... como el Teatro de la Brasilla (en donde estaba la vieja cárcel tomada durante la Revolución), que sí es inmenso.

Aquí vale aclarar que el metro de París me resultó conocido como la palma de mi mano. La red está muy bien distribuida y es altamente confiable como medio de transporte, por lo práctico y lo económico (en término parisino, claro está). De todas formas, no quita que uno pueda salvarse de pagar el ticket del viaje, por los reclamos gremiales del sindicato de los trabajadores del metro. Esta ha sido una modalidad también utilizada (aunque con mucha menos frecuencia) en los subterráneos de Buenos Aires: los trabajadores levantan los molinetes o abren las puertas de entrada sin pagar como medida de fuerza. No especuleen de que esto ocurrirá, simplemente sepan que puede pasarles, asi no les resulta extraño.

Hablando de los reclamos gremiales, debo contarles una anécdota que modificó mis planes estando en Francia. Y esto es para todos aquellos que se desembuchan diciendo que las cosas que ocurren en Argentina pasan "solamente en este país". Estando en París tuve que verme afectado por un paro total de transportes de corta y media distancia que hubo en toda Francia. Y eso implicó vuelos, buses, trenes... durante una semana!! Eso es para que sepan lo que es un verdadero PARO. Mi idea era viajar de Paris a Saboya y de allí al País Vasco y terminar en Madrid al menos para pasar una semana en España. Obviamente no pude hacerlo y mi visita a España terminó siendo un viaje relámpago de un día y medio (ver posteo aparte). Igualmente sería muy snob de mi parte "quejarme" por haber "perdido el tiempo durante una semana en Paris"... Obviamente seguí disfrutando de esa hermosa ciudad, que tiene tantos parecidos con Buenos Aires (porque los tiene).

En fin, no mucho más. Unos de los gustitos que pude darme fue comer una baguette (de cerca de unos 3 euros, es decir 10 pesos!! el pedazo de pan con salchicha más caro de mi vida!!) caminando a orillas del Senna durante un mediodía tardío. Placeres de la vida... O también la anécdota de poder ver tanta gente reunida mirando el horizonte en el Jardín de las Toullerías en forma despreocupada... Claro! Ellos tienen sus acciones puestas en países del Tercer Mundo como los nuestros para poder contemplar el horizonte despreocupadamente, mientras aca se labura...!! En fin... contradicciones de este mundo...

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